Cuando decidí abrir este blog me comprometí a compartirlo con todos aquellos fotógrafos que quisiesen expresarse (graficamente o por escrito). Pues bien, hoy os dejo un artículo que me ha enviado mi gran amigo Alvaro Carmona, el cual comparto. Para enriquecerlo agradecería todo tipo de comentarios.
¿Dónde está el límite? ¿Qué vamos acabar haciendo con la fotografía de prensa? Y lo más preocupante, ¿cuánto vamos a tardar en acabar con los profesionales que viven de ello?
Todo esto me lo pregunto después de que se mezclasen varios acontecimientos este pasado fin de semana.
Os empiezo a contar:
Todo empieza el pasado Domingo día 12 a eso de la una del mediodía cuando salía del pabellón de Vistalegre de hacer las fotos del partido de baloncesto del Cajasol, cuando iba camino de la moto y mientras guardaba la cámara se me acercó un chico de unos 30 años y que debía ser latinoamericano por su rasgos y acento. Y me preguntó ¿qué cuanto le podría costar una cámara como la que yo llevaba "así profesional", que él disponía de unos 700 euros y que si con eso le podría valer? A mi evidentemente se me escapó una ligera sonrisa, pero a la vez, pensé que qué culpa tenía él de desconocer esos datos, ya que pensé que era un aficionado. Pero cuál fue mi sorpresa cuando me comentó para qué quería esa cámara.
Me explicó que antes se ganaba la vida como albañil, pero a consecuencia de la crisis inmobiliaria se quedó en paro, y por tanto había pensado en comprarse una camarilla para, y cito palabras textuales, "ponerse a disparar algunas fotillos e intentar ir colocándolas". Se me volvió a escapar una sonrisa y de nuevo volví a pensar en su ignorancia a este respecto.
Aun así le aconseje que la cámara fuese Canon, y a la vez le resalté que la cosa estaba muy complicada en este trabajo y que por tanto le iba a ser duro abrirse camino en este mundo.
De vuelta al periódico iba pensando en la situación del mundo laboral, en el que hasta gente que antes se dedicaba a la albañilería se plantease trabajar en un mundo tan diferente como el de la prensa.
Cuando llegué a la redacción cogí como de costumbre los periódicos para echarles un vistazo. Fue en este momento cuando comencé a contestarme a todas las preguntas que venía haciéndome en la moto.
Todo fue al ver por primera vez la foto de portada de un periódico de Córdoba y pude observar unas de las peores fotos de portada de los casi diez años que llevo en esta profesión y me permito el lujo de no decir bajo mi criterio, porque era de tal pésima calidad fotográfica (no explico el porqué, porque necesitaría otro artículo como éste). La foto correspondía al partido Betis – Córdoba y la firmaba la misma persona que en páginas interiores firmaba la crónica del partido. Hechos como éste me parecen denunciables, deplorables, indignante, tristes y demás adjetivos descalificativos. Porque con esta manera de trabajar se le quita el trabajo, de forma intrusa y desleal, a los fotógrafos profesionales que intentan ganarse la vida honradamente con esto. Y me parece muy triste la justificación que algunos compañeros redactores me quieren hacer ver diciéndome que este señor lo único que intenta es buscarse la vida. Entonces pregunto yo. ¿Qué creen que hacemos los fotógrafos que como mínimo llevamos 10 años en esta profesión? Mejor no respondan, sería entrar en un debate ético absurdo. Lo que sí está claro, es que siempre habrá alguien que hará lo que ha hecho este señor por mucho menos, incluso llegarán a regalar un jamón por navidad con tal de ver sus nombres en los periódicos.
Vuelvo a mi encuentro con el chico de la cámara esa misma mañana. Ya entiendo porqué pensaría que cualquiera puede vender alguna fotillo, y es que seguramente este chaval había visto la birria de foto de portada de dicho medio y pensaría que él también era capaz de repetir tal hazaña. Lo único que este muchacho desconoce es que por esa foto nadie cobró ni un solo mísero euro.
Pero lo que tampoco sabrá este chico es que para ser fotógrafo de prensa es imprescindible tener una gran formación o al menos básica, disponer de un equipo fotográfico de unos 2500 euros de valor, conocer a la gran mayoría de los personajes de la sociedad, tanto de cultura, deporte, política, etc. A la vez de ser capaz de soportar jornadas laborales sin horarios de entrada ni salida, festivos, fines de semana, e inclemencias meteorológicas. Todo ello aderezado con sueldos ínfimos y condiciones laborales muy precarias. Es imprescindible estar enamorado de esta profesión porque lo que está claro es que se trata de un trabajo vocacional al menos en su comienzo.
Saludos y ánimos a todos los foteros.
P.D: A la vista está que sé escribir y redactar artículos. ¿Qué pensarían los redactores si a la vez que envío las fotos escribiese también los textos? ¿Valdría entonces la trillada frase de “es para ganarme la vida”? Hagamos una reflexión.
Alvaro Carmona
Fotógrafo El Día de Córdoba